«Dejé por un día un hijo de 6 años en la casa de un vecino; y ahora me dicen que debo estar cinco días en el hotel», dijo un ciudadano aislado.

CONTROLES. En los ingresos a la provincia reciben a las personas que llegan a Tucumán y las derivan para el posterior aislamiento. LA GACETA / ANTONIO FERRONI

Aunque no ocultaba su molestia, hablaba en tono pausado y daba la sensación de haber reflexionado previamente sus palabras.

Carlos Andrés Pfeffer está alojado por estas horas en el hotel Catalinas Park. Allí eligió quedarse cuando personal del Sistema Provincial de Salud (Siprosa) le explicó, en la terminal de ómnibus, que debía pasar un tiempo aislado, debido a que acababa de ingresar a la provincia.

Su cuñado había sufrido un accidente en Anisacate, un pueblito cordobés ubicado a unos 50 kilómetros de la capital de esa provincia. Hasta allí había viajado Pfeffer para llevar a su esposa, a que quede con su hermano. De regreso a su casa, en soledad, comenzaron las confusiones.

«Venía por las ruta N° 157, y en el ingreso a Tucumán me dicen que los vehículos como el mío debían ingresar por la ruta N° 9. Nadie te dice previamente esto, y te obligan a hacer 100 kilómetros de más. Cuando finalmente llegó allí, me dicen que me tienen que llevar a la Terminal de ómnibus, donde me harán una entrevista y el test; y que ahí verán si me aislan o me mandan a mi casa», contó.

Esa fue la segunda confusión que vivió, porque en la Terminal, según añadió, en ningún momento le dieron la opción de ir a su casa. «Me dijeron que podían elegir entre el hotel Catalinas Park o un albergue en San Andrés; este último era gratuito, para el hotel debía pagar $ 1.000 por día. Pero me dijeron que al día siguiente -es decir, hoy- a las 15.30 me harían el hisopado, y si daba negativo, el miércoles a la mañana podría irme a mi casa. Ahora resulta que no vinieron a hacerme esa prueba, y la persona del Siprosa que me trae la merienda me avisa que recién en el quinto día de hotel me harán el hisopado», contó Pfeffer.

Además de las idas y vueltas respecto de los tiempos, dijo que la atención deja mucho que desear. «No tengo ningún síntoma. Podrían hacerme el hisopado, y si doy negativo que continúe con el aislamiento en mi casa», dijo.

El problema, según dio a entender, no pasa solamente por una cuestión de la comodidad que implica estar en la casa propia: «tengo un hijo de seis años que lo dejamos por un día en casa de unos vecinos, porque yo iba a hasta ese pueblito a llevar a mi señora y volvía; ahora debe pasar allí cinco días, y eso no estaba previsto».

Fuente: La Gaceta

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