Dado que la saliva es una vía de contagio de covid-19, sólo se atienden urgencias. Cambio de hábitos.
ELIMINAR LA PLACA. Cepillo, dieta e hilo dental, las mejores armas para prevenir enfermedades de la boca.

Hace tiempo que los médicos tienen claro -y los no médicos deberíamos entenderlo- que lo que le hace bien al corazón le hace bien al cerebro: lo que comemos, lo que fumamos (o no); lo que bebemos; lo que nos movemos (o no); los hábitos de higiene…

Lo que en realidad sucede es que lo que nos hace bien, nos hace bien. Punto. Todo en nuestro cuerpo está relacionado; también la dentadura. “De hecho, la salud bucal es uno los factores que influyen de manera determinante en una buena salud general”, destaca Roxana López, docente de la Cátedra de Odontología Preventiva de la Facultad de Odontología de la UNT y coordinadora provincial de la Comisión Nacional de Prevención de la Confederación Odontológica de la República Argentina-. Por eso la prevención es fundamental, siempre”. Pero, destaca, las visitas al odontólogo están supeditadas a urgencias en este tiempo de pandemia. Por eso, en cuarentena, cuidar para no sufrir daños es más importante que nunca. Y también un buen tiempo para incorporar hábitos saludables para la “nueva normalidad”.

Bacterias y traumas

“Las caries y las enfermedades de las encías y de sus estructuras de sostén son los problemas que más afectan la cavidad bucal. Se producen por diferentes factores, pero debemos enfatizar en la placa bacteriana y una alimentación no saludable”, señala López. Y agrega: “también hay enfermedades que los odontólogos llamamos lesiones no cariosas del esmalte, que no necesitan placa bacteriana ni microorganismos para producirse” (ver… Lesiones).

La placa bacteriana es una comunidad microbiana que se adhiere a las paredes de las piezas dentarias. Los microorganismos no son malos por sí mismos, pero si consiguen cómo sobrevivir (alimento) y permanecer mucho tiempo en la boca, sí complican las cosas.

“La placa se acumula sobre los dientes y las encías. En el primer caso puede producir caries, una enfermedad infecciosa y transmisible que desintegra progresivamente los tejidos calcificados de los dientes”, explica López y añade que la clave está en el pH: la saliva lo mantiene neutro dentro de la boca, pero si disminuye, se favorece la aparición de caries. Y a no demasiado largo plazo, si no se remueve la placa, esta se convierte en el depósito duro que conocemos como sarro y que queda atrapado en la base del diente.

Los albañiles de placa

Los personajes claves para favorecer la formación de la placa bacteriana son los carbohidratos fermentables y la mejor solución -complementada con cepillado, claro- es comer pocos y ordenadamente (durante las cuatro comidas y no a cada rato).

Recomendaciones

“También es importante disminuir el consumo de alimentos pegajosos o viscosos, que se adhieren más a la superficie dentaria, y sustituir la sacarosa por edulcorantes no cariogénicos”, añade la experta. “Cualquier medida que reduzca la probabilidad de aparición de una enfermedad, detener su curso o aminorar su progresión en este tiempo de pandemia será eficaz”, destaca, y por eso deja estos consejos:

• Si consumiste alimentos perjudiciales para la salud bucodental y no tenés tu cepillo de dientes en ese momento, podés ayudar a tu saliva ingiriendo alimentos saludables, como un vaso de leche sin azúcar, un trozo de queso, zanahorias… Incluso enjuagarte la boca con un vaso de agua disminuye la acidez “en caso de emergencia”.

• Masticar chicles sin azúcar ayuda a generar saliva y por lo tanto el Ph mejora, pero no reemplaza el correcto cepillado, ni el uso del hilo dental.

• Las frutas ácidas consumirlas en gajos y no cortándolas por la mitad y succionándolas, para buscar el mínimo contacto del ácido con la superficie de los dientes.

• Si consumís bebidas azucaradas, hacelo con sorbete para evitar bañar los dientes con azúcar.

Buena higiene: cepillado, dentífrico e hilo dental

• usar hilo dental al menos una vez al día (mejor, antes del cepillado) para remover la placa de entre los dientes y sobre las encías, a la que no se llega con el cepillo. Colocar este a 45 grados.

• cepillarse los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas blandas; hacerlo por las tres caras de las piezas dentales y sin hacer fuerza con la mano, sino con movimientos suaves.

• utilizar dentífrico que contenga fluoruro, que ayuda a fortalecer el esmalte de los dientes

• cambiar el cepillo al menos cada tres o cuatro meses; uno gastado no es efectivo y las cerdas abiertas pueden lastimar las encías

Lesiones: desde el mal cepillado al bruxismo

Sin que intervenga la placa bacteriana, nuestros dientes pueden sufrir lesiones. Algunas se producen por mala técnica de cepillado o por el uso de cepillos con cerdas duras; también de cremas dentales muy abrasivas o retenedores de las prótesis mal adaptados. Hay acciones químicas que les causan daño, como el consumo de alimentos excesivamente ácidos que desgastan el esmalte, o por la acción de ácido gástrico (por reflujo ácido, o problemas como anorexia o bulimia). Y también razones mecánicas: el contacto de las superficies dentales entre ellas puede provocar pérdida progresiva de tejido. A veces tiene una mínima incidencia, pero puede volverse patológica: es el bruxismo.

Autor: Claudia Nicolini

Fuente: La Gaceta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *