La Policía Federal retuvo a dos mujeres; una de ellas era curandera.

OPERATIVO. Agentes federales, custodiando la casa allanada

“Vengo a hacer curar al nene de la paletilla”, respondió la madre desde la moto. La mujer llegaba, junto con su hijo, a la vivienda del barrio Vicente Primo Maranzana, más conocido como Arcor, en La Reducción, Lules. En ese momento, se topó con una veintena de agentes de la División Antidrogas de la Policía Federal que estaban en la puerta de la casa para concretar un operativo. Las armas y el despliegue del personal podrían haberle provocado también un sobresalto, aunque ella ya no contaría con la conocida curandera del lugar para atenderla.

El jueves, un clan familiar fue desbaratado en esa localidad del Gran San Miguel de Tucumán. Los agentes de la fuerza nacional llegaron al lugar, luego de seis meses de investigación criminal. La causa se había iniciado a partir de una denuncia anónima por supuesta venta de estupefacientes.

No se trataba de un sector vulnerable, con casillas pegada una al lado de otra, o un barrio conflictivo, como se conocen en la capital. Los federales se encontraron con una casa de material, que podía pasar desapercibida en el vecindario. Se apostaron en la vereda, pegados a las rejas oscuras y revisaron cada rincón del interior de la propiedad.

Durante el procedimiento, ordenado por el juez Federal N° 2, Fernando Poviña, se secuestraron dinero en efectivo -podría haber sido producto de la venta de droga- y más de 200 dosis de clorhidrato de cocaína o cocaína en polvo, entre otros elementos, de acuerdo a fuentes oficiales. Sólo la mercancía estaría valuada en más de $ 100.000, teniendo en cuenta que el precio de una “alita” en el circuito ilegal rondaría los $ 500. Durante la cuarentena se habría alcanzado este precio.

El operativo terminó con la detención de dos mujeres mayores de edad, quienes quedaron a disposición de la Justicia Federal local, informaron las mismas fuentes judiciales.

Los vecinos pasaban caminando y observando el allanamiento del personal de la División Antidrogas Tucumán. La casa era conocida en la zona porque allí residía una curandera, según datos del caso. Se sospecha que esta actividad podría haber sido utilizada como pantalla para llevar adelante la comercialización de droga en pequeña escala, o narcomenudeo.

La familia que reside en la vivienda del barrio Arcor está conformada por personas mayores y menores. Los investigadores avanzaron ahora en la pesquisa para determinar la participación que podrían haber tenido las dos mujeres detenidas, entre ellas la famosa curandera del vecindario.

El cierre de las fronteras en el país, los controles en las rutas y las restricciones a la circulación de colectivos de larga distancia, en el marco de la declaración de la cuarentena sanitaria, había limitado el abastecimiento de sustancias ilícitas en la provincia. Ello había provocado, inclusive, un incremento de la cocaína del 200% para los consumidores.

Por ello, los transas fueron modificado el sistema de distribución de los estupefacientes. Por ejemplo, los “quioscos” para venta han sido utilizados como espacio para el consumo por parte de los clientes o bien los transas se desplazaban en motocicletas para realizar entregas, bajo la modalidad delivery. La denuncia anónima que habían recibido la Policía Federal marcaba a la vivienda de La Reducción como punto de comercialización.

Fuente: La Gaceta

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