Incertidumbre entre los pasajeros, que salieron desde Buenos Aires y ahora están en La Rioja.

PUESTO POLICIAL. Foto: gentileza Gustavo Schiavone

Incertidumbre, miedo, preocupación. Un grupo de siete tucumanos está de regreso a la provincia, abordo de un ómnibus que salió ayer desde Buenos Aires y que en estos momentos se encuentra en La Rioja.

Sentados en sus butacas, en diálogo telefónico con LAGACETA.com, dos de los pasajeros relataron la dura experiencia de tratar de volver a casa en medio de la pandemia de coronavirus covid-19. Y coincidieron en que, a su criterio, quienes forman parte del contingente podrían correr riesgo de contagio. «Hay gente que la está pasando bastante mal», relató Gonzalo Auad, de 20 años.

Gustavo Schiavone, marino retirado, había viajado en marzo a Alemania a visitar a una de sus hijas. El hombre de 63 años quedó «atrapado» en Europa hasta el miércoles pasado, cuando -vía España- pudo salir en vuelo hacia Ezeiza, Buenos Aires. «Al llegar nos enviaron a un hotel. Esa madrugada hacía 3°, estaba helando, pero en las camas no había frazadas porque, según nos dijeron, podían tener alojado el virus. Se podía calefaccionar la habitación con el aire acondicionado, pero realmente hacía frío. Tuve que dormir vestido. Capaz que no te da coronavirus, pero sí otra enfermedad respiratoria», describió Schiavone.

El ex marino remarcó que al menos tuvo algo de descanso antes de emprender el viaje de regreso. «Hay gente que directamente llegó y salió a la ruta en el colectivo, y se quedó sin comida ni agua. Para colmo, cuando llegamos al límite entre Córdoba y La Rioja, un retén nos retuvo por mucho tiempo. No le dan importancia a las autorizaciones nacionales. Nos hicieron llenar un montón de formularios antes de salir, pero evidentemente no está del todo organizado», remarcó.

POR LA VENTANILLA. Un puesto de control en La Rioja. Foto: Gentileza Gustavo Schiavone

Esa demora, explicó Schiavone, generó tensión entre los pasajeros. Mencionó que una joven oriunda de Santiago del Estero está angustiada, ya que falleció su madre y necesita llegar antes del sepelio. Además, dijo, una mujer de 76 años sufrió una crisis nerviosa. «Estamos a unos 150 kilómetros de la ciudad de La Rioja. Nos pararon en otro retén, porque parece que no hay comunicación entre ellos. Entiendo que cada provincia tiene su autonomía, pero el organismo nacional que coordina los permisos debería encargarse de que estas cosas no sucedan», señaló angustiado.

Explicó que, en estos momentos, en el colectivo quedaron pocos pasajeros. «Si estuviera lleno, sería un problema. Yo tengo mi alcohol en gel, pero si en un descuido te tocás la cara… es un peligro», indicó Schiavone.

Y manifestó su preocupación por las medidas sanitarias que se adoptan en el traslado. «Lo único que te toman es la temperatura», señaló.

Desde Brasil, haciendo malabares

Schiavone conoció a Auad en el colectivo. El joven estaba en una villa turística cercana a San Pablo, Brasil, hace nueve meses, trabajando como artista callejero. Cuando estaba pensando en volver, se cerraron las fronteras por el coronavirus. El consulado argentino en Uruguaiana colaboró para que pudiera regresar al país, vía Foz de Iguazú. «El colectivo venía lleno lleno. Yo venía de una ciudad que no tuvo casos. Por suerte, yo pude trabajar para mantenerme este tiempo. No llegué a pasar hambre gracias a que soy malabarista, me la pude ‘bancar'», indicó el tucumano. 

En Buenos Aires, detalló, pasó dos días y medio aislado en un cuarto de hotel. Hasta que finalmente le avisaron que podía emprender el regreso en colectivo.

Antes de salir, Auad completó algunos formularios, aunque lo embarga la incertidumbre. «Todavía no sé qué va a pasar conmigo cuando llegue a Tucumán, me preocupa que no me quieran dejar entrar”, confesó. 

Describió que el ómnibus viaja haciendo «zig zag» por varias provincias, y el último destino es Tucumán. «Estoy desesperadísimo por ver a mi familia. Yo estoy perfecto, porque soy joven, pero hay gente que la está pasando muy mal. Nos preocupa porque no nos hicieron ni un hisopado. Y no sé si se cumplen todas las medidas de limpieza», expresó el joven.

TEMPERATURA. Pasajeros son sometidos a controles con termómetros. Foto: Gentileza Schiavone
EN PLENO VIAJE. Pasajeros que comparten el colectivo con Schiavone y con Auad. Foto: Gentileza Gustavo Schiavone

Fuente: La Gaceta

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