En el juicio contra un guardiacárcel que fue condenado, se conocieron detalles de la actividad ilícita que se desarrolla detrás de los muros.

MOMENTO CLAVE. El oficial Héctor Vides reconoce los elementos que le secuestraron a su compañero.

El juicio no fue intrascendente. Tampoco lo fue que Antonio Walter Vallejo se haya transformado en el segundo miembro del servicio penitenciario en ser condenado por tráfico de droga en el penal de Villa Urquiza, en menos de dos años. El debate, que terminó con una condena a 11 años de prisión en contra del imputado, se transformó en un ventarrón que terminó despejando dudas y confirmando una certeza: una red narco funciona detrás de los fríos muros de la cárcel. ¿Quiénes serían sus integrantes? Los guardiacárceles, los mismos hombres que deben velar por los presos.

Se necesitaron apenas tres jornadas de audiencias para llegar a un fallo de culpabilidad. No hubo demasiados testigos. Los suficientes para que se descubrieran las miserias que generan esta actividad ilícita en ese infierno terrenal llamado Villa Urquiza.

1 – El polémico caso Vallejo destapó un red de corrupción en el penal

Vallejo fue descubierto el 22 de julio de 2017 cuando intentaba ingresar al penal más de 400 gramos de marihuana, más de 300 gramos de cocaína, 900 pastillas de psicotrópicos, whisky disimulado en una botella de gaseosa y cuatro celulares. Los defensores públicos Alfredo Bertini y Vanesa Lucero no pudieron probar que el acusado haya sido víctima de una maniobra para incriminarlo (una “cama”) ni de que le “plantaran” la droga, pero consideraron que se trató de un “chivo expiatorio”. Pese a las consultas de LA GACETA, los abogados no se explayaron más sobre este punto. Durante los alegatos, Bertini dijo que las autoridades del penal lograron revertir la imagen negativa de la institución al secuestrar esa importante cantidad de droga. Pero no dio más detalles.

Una pariente del condenado se comunicó con nuestro diario al día siguiente que se conociera la condena de 11 años. “En la familia queremos contar la parte que los medios no cuentan en las noticias”, manifestó una mujer a través de un mensaje de WhatsApp. El periodista pautó una entrevista, pero ella, luego, nunca respondió a los llamados. El silencio fue repentino e inexplicable.

Vallejo, además de droga, traficaba elementos prohibidos en el interior del penal, como el alcohol y los teléfonos celulares. En el mercado negro de la cárcel esos artículos tienen un valor altísimo. Tanto que, se asegura, se pueden pagar con una muerte por encargo. Al analizar el teléfono del guardiacárcel, se descubrió otra irregularidad. Vallejo, que se presentaba a trabajar en un Audi A3 y percibía un sueldo de $ 21.000, habría cobrado dinero a aspirantes del servicio penitenciario para que pudieran ingresar a trabajar.

2- El fiscal camuña habló de una metodología perversa

El fiscal federal Pablo Camuña planteó con dureza lo que sucede en el penal. “Más grave aún es la constatación de que esta actividad ilícita es llevada adelante por quienes tienen a su cargo la guarda y protección de los internos como parte de su función utilizando a los internos”, explicó durante los alegatos.

Agregó: “estos reos, previamente escogidos, fueron y son sometidos a vejámenes, amenazas, golpes, torturas físicas y psicológicas con diferentes fines. En algunos casos para que accedieran a desarrollar esa actividad. En otros, ante la negativa a seguir desarrollándola. Luego también como represalias, cuando se enteraban de que las víctimas los denunciaban”.

“Hay que tener presente que esta metodología perversa utilizada por personal penitenciario en diferentes rangos, tienen lugar en un contexto de encierro, el que se caracteriza por tratarse de espacios con fuertes esquemas de dominación, en los que hay menos posibilidades de control y en los cuales predominan el silencio y el miedo. Esta metodología de dominación y violencia utilizada por quienes llevan adelante las actividades ilícitas antes descriptas llegó a un grado extremo con el homicidio de Fernando Medina, quien perdiera la vida a mano de otro interno, a consecuencia del contexto generado por, entre otros, el acusado en este debate”, indicó.

3- Un problema que cumple cuatro años

“Por detrás del intento de Vallejo de ingresar drogas hay una realidad innegable y ominosa que tiene que ver con el ingreso y la venta de estupefacientes y psicotrópicos en el penal de Villa Urquiza”, señaló el fiscal Camuña.

“Desde finales de 2016, la fiscalía de la que soy titular viene denunciando que existe una compleja red criminal dentro del penal, que se dedica al tráfico de drogas que está conformada por personal del sistema penitenciario en todos sus niveles, hasta sus altas esferas”, agregó.

“En este debate ha quedado claro, a partir de las declaraciones de la testigo de identidad reservada identificada como ‘Lucía’, que Vallejo formaba parte de un grupo de guardias más amplio, que se dedicaba a la introducción y distribución en el penal”, concluyó.

4- Detalles sobre la comercialización

“Lucía”, persona que pertenece al entorno de Medina, el preso que fue asesinado, declaró en el juicio sobre cómo era el sistema de venta de drogas en el penal. Explicó que el reo que después fue asesinado recibía los estupefacientes de dos hombres. Uno era Vallejo y el otro, Sergio Walter Patto.

Según la mujer, ellos le entregaban la droga a Medina; después de un tiempo, el reo le entregaba a ella el dinero que obtenían de la venta de las sustancias ilegales; luego, ella les entregaba la “recaudación” personalmente a los guardiacárceles. A Vallejo lo veía en una estación de servicio a pocas cuadras del penal; y a Patto, cerca de la Terminal de Ómnibus, en el parque 9 de Julio.

También detalló que Medina le entregaba entre $ 14.000 y $ 20.000 para que fueran entregados a los hombres del servicio penitenciario. “Ellos me dejaban entre $ 1.400 y $ 2.000 y no me daban más porque me decían que con la diferencia cubrían el costo de la droga que consumía Medina”, declaró. También puntualizó que esta operación se concretaba al menos dos veces por mes.

LA VÍCTIMA. Sebastián Medina fue asesinado en el penal.

5- Mensajes que dejaron más dudas aún

Los dichos de la mujer y del fiscal Camuña quedaron reflejados en una aplicación de mensajería. Ingenuos, los compañeros de Vallejo, al día siguiente de su detención, comentaron el episodio en el grupo de WhatsApp que tenían y que habían identificado como “Machos & Putos de Guardia”. Pero las frases más polémicas fueron las que envió un tal Oyola: “no era la primera vez que (Vallejo) venía ‘pasando’ cosas. Él mismo lo reconoció”. “Dentro de un paquete de yerba tenía marihuana, las pastillas y cocaína, los celulares los llevaba en el bolsillo, el whisky en una botella de Mirinda”. “No batió a nadie. Estaba en shock”. “Por momentos decía que tenía muchas deudas y después que el general tenía conocimiento de todo”. “Que quería ganar la confianza de una banda de ahí adentro”. “Una boludez”. “Dios quiera que ‘bata’ todo”.

Esas oraciones dejaron flotando varios interrogantes. Si Vallejo venía pasando drogas, ¿por qué justo ese día decidieron requisarlo? ¿Por qué sus compañeros esperaban que él “batiera” (delatase) todo y no lo hicieron ellos? ¿Qué era lo que debía “batir”? ¿Al hablar del “general” se refería al director general Guillermo Snaider? ¿Cuál era la banda que estaba ahí adentro? Todas estas son preguntas sin respuestas.

6- Testigos que aportaron muy poco datos durante el debate

Fueron varios los compañeros de Vallejo que desfilaron como testigos en el juicio. Ninguno lo acusó directamente de ser el responsable de ingresar drogas en la cárcel. Pero tampoco le tiraron un salvavidas para que se confirme que había sido víctima de una “cama” por parte de los empleados infieles que querían quedarse con el negocio.

Virgilio Olmos, guardiacárcel que está siendo investigado por la fuga de un doble homicida del penal ocurrido en marzo, y que fue recapturado 45 días después, fue quien más datos aportó. Colocó en el centro de la escena a varios de los sospechosos. “(Claudio) González, (Walter) Salcedo y Juan Argañaraz, que no tenían nada que hacer en el lugar de la requisa, pasaron por ahí”, explicó.

“Argañaraz le recriminó a Vallejo diciéndole ‘hace poco que estás caminando por acá y ya estás en esta’. Y él le respondió: ‘el director general tenía conocimiento’”, explicó el testigo. Ni los defensores ni el fiscal quisieron repreguntar sobre estos puntos. Y no lo hicieron porque esos datos tienen que ver con el desarrollo de una investigación que dirige Camuña en otra causa.

Vallejo podría haber estado compitiendo con su compañero Salcedo len a venta de estupefacientes en la cárcel. Bertini y Camuña polemizaron. En el único momento en el cual estuvieron de acuerdo fue cuando desistieron del testimonio del “enemigo” del imputado. Y no fue porque no lo consideraban importante. Tomaron esta decisión porque sabían que sus dichos entorpecerían una investigación en su contra y porque lo más probable era que si declaraba, iba a tener que dejar la sala con las esposas puestas.

7- El juez Guyot quedó otra vez en el centro de la escena

En el debate volvió a surgir el nombre del juez de Ejecución Roberto Guyot, el magistrado que está afrontando un pedido de juicio político solicitado por la Corte Suprema de Justicia de la Provincia. “Lucía” contó que Medina habló con él acerca de la venta de drogas en el penal. “Como no le creía, hasta le llegó a mostrar una bolsa donde tenía todo. Él fue otro que no hizo nada para evitar que lo mataran”, declaró entre llantos. Justamente, Guyot está cuestionado por no haber iniciado una investigación con la denuncia que realizó el reo que luego fue asesinado. Medina, por orden de la Justicia Federal, había sido trasladado a la seccional 7ª para estar protegido. El 18 de noviembre de 2017 fue llevado nuevamente, sin ninguna autorización judicial, al penal de Villa Urquiza, donde terminó siendo asesinado por un compañero de encierro. El magistrado, pese a los reiterados pedidos de Medina y de sus familiares, no tomó ninguna medida para garantizar la vida del preso.

EN LA MIRA. El juez Roberto Guyot.

8- Una fiscala asegura que el asesinato de Medina fue premeditado

La fiscala Adriana Giannoni investigó la causa del crimen de Medina. Según su teoría, un grupo de guardiacárceles organizó todo un plan para acabar con la vida del reo que los había denunciado por la venta de estupefacientes en el penal.

La investigadora, en su hipótesis, sostuvo que Alejandro Mendoza, un condenado a prisión perpetua por un crimen en ocasión de robo, asesinó a Medina en el patio de la cárcel. Pero la fiscala sostiene que lo hizo por pedido de Sergio Walter Patto, de José Cisterna y de Claudio González, miembros del servicio penitenciario. Además, consideró que el director Guillermo Snaider (ex titular del servicio penitenciario), Víctor Casasola y Enrique Núñez incumplieron con sus deberes de funcionarios públicos y desobedecieron una orden judicial al no proteger al reo.

También espera que la Cámara de Apelaciones resuelva su pedido de abrir una investigación jurisdiccional por presunta participación en el hecho. La jueza Carolina Ballesteros había rechazado el planteo, pero Giannoni recurrió el fallo.

9- Denunciaron que quisieron matar a otro preso que es testigo clave

Mientras se desarrollaba el debate oral en contra de Vallejo, se desataba otro escándalo en el sistema penitenciario. La Justicia Federal pedía desesperadamente protección para un preso que había denunciado la venta de drogas en el penal y cuya vida corría peligro.

En marzo pasado, A.D.M.se presentó ante el fiscal Camuña para denunciar que guardiacárceles de la Unidad 9, que es la de máxima seguridad, le habían ofrecido una importante suma de dinero para que asesinara a Gonzalo Giri, uno de los internos que, en febrero de 2019, había informado que lo habían castigado por no querer vender las sustancias que le entregaban los guardias.

A SALVO. Gonzalo Giri, un testigo clave.

El caso se hizo famoso porque el camarista Pedro Roldán Vázquez, al enterarse de esa denuncia, se presentó en el penal de manera sorpresiva. Llegó cuando los guardias estaban golpeando a Giri. Por ese motivo ordenó su inmediato traslado. El juez federal Daniel Bejas, por pedido de Camuña, solicitó una investigación y ordenó que, al tratarse de un testigo clave en la causa, no se lo trasladara sin su autorización.

En diciembre pasado, por orden de Roldán Vázquez y con conocimiento de los federales, Giri fue internado en el Hospital Obarrio por problemas de salud mental. Camuña volvió a tener noticias del testigo por la denuncia que realizó el preso. Nunca se le comunicó que había sido trasladado nuevamente al penal. Después de que hiciera el planteo, el denunciante fue enviado a la unidad de Concepción, sin que se informara el traslado ni mucho menos los motivos. Sí se confirmó que el preso quedó a cargo de la jueza de Ejecución Alicia Merched, quien ordenó una serie de medidas de protección a favor del testigo clave. La historia, según los investigadores, estuvo a punto de repetirse.

El ingreso

Durante el debate, el oficial Héctor Vides dijo que sólo los agentes, los suboficiales y los oficiales son requisados y no así los comisarios. La mayoría de los acusados  de ingresar drogas tienen ese grado.

La elección

Según los investigadores, los guardias eligen a los reos menos conflictivos y que no tengan severos problemas de adicción para entregarles la droga que deben vender a los presos.

El sistema

El preso tiene entre 10 y 15 días para vender la droga que le entregan los guardiacárceles. Los internos que realizan esta actividad, según los pesquisas, gozan de una protección especial para no sufrir robos.

La paga

Los reos rinden cada 10 o 14 días el dinero que lograron reunir. Entregan la plata a un familiar y este se la lleva a los guardias fuera del penal. El vendedor no recibe más del 10% de lo comercializado.

Los problemas

El reo que se niega a vender la droga comienza a ser perseguido por los guardias. Además de castigos físicos, le falsean informes de conducta para perjudicarlo.

Fuente: La Gaceta

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