Al grito de “somos los dueños del barrio”, un grupo de menores incendió una garita de vigilancia el domingo a la madrugada. Los vecinos de San Nicolás protestaron ayer por los disturbios generados por una banda.

LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARÁOZ

“Somos los dueños del barrio”. Con ese grito de guerra festejaba el domingo a la madrugada un grupo de menores que había incendiado una garita y que, con amenazas y blandiendo armas, había expulsado unos días antes a los rondines del barrio San Nicolás, ubicado al sur de la capital. Así lo contaron los vecinos de esa zona, que tras cuatro noches sin poder dormir por los disturbios ocasionados por esa banda, concretaron ayer en la tarde a una marcha en la plaza del barrio para pedir seguridad.

“Fueron tres días seguidos de ataques. El jueves le robaron una campera y una mochila a uno de los vigías; el viernes, los guardias repelieron un segundo ataque, pero luego los delincuentes volvieron con más gente y se produjo un enfrentamiento. En ese último ataque resultó herido uno de los rondines y destrozaron su moto”, describió Damián Herrera, un vecino que esa noche había auxiliado a los cuidadores de la garita. El hombre acompañó ayer la protesta realizada en calle Albert Einstein al 900. “El sábado nos avisaron que los vigías ya no vendrían. Desde entonces. hubo un caos. Los mismos de siempre empezaron a pasar armados en moto por las calles. Parece que buscaban a los chicos de vigilancia, pero al ver que ya no estaban les incendiaron el puesto de guardia”, explicó el vecino.

Ricardo Alarcón hizo hincapié en que se había convocado a la marcha en apoyo de los guardias. “No vamos a permitir que los delincuentes tomen nuestro barrio”, enfatizó.

PREOCUPACIÓN. Los vecinos escucharon una nueva propuesta de una agencia de seguridad para intentar revertir los ataques contra el barrio. LA GACETA / FOTOS DE DIEGO ARÁOZ

Varios de los vecinos señalaron que no habían recibido apoyo de la Policía y que cuando llamaban a la seccional 9ª, les respondían a menudo que no había móviles para asistir al lugar. Algunos de los residentes puntualizaron que muchos de los agresores provienen de un asentamiento de emergencia cercano al canal Sur y al barrio 11 de Marzo. “Todos saben quiénes son: sin embargo, la Policía no los atrapa; o bien los suelta porque son menores”, manifestó Herrera. “No nos queda otra que pagar seguridad privada”, completó Alarcón.

“Estos tipos le hacían la guerra a los guardias, hubo peleas previas y la Policía no nos da soluciones”, describió Camila Córdoba. Según detalló Mónica Carrizo, la tensión había aumentado luego de que uno de los rondines detuvo a un menor y lo entregó a las autoridades, hace unos días.

Viviana Arias fue la única que planteó la existencia de otra problemática. “Lo que ocurre es que también hay otros vecinos que protegen a estos delincuentes, y así la cosa se ha vuelto difícil para todos. A mi hija la tiraron al suelo para robarle un celular. A diario vemos eso y, sin embargo, hay gente que los protege por ser menores”, advirtió.

Reforzar la seguridad

Oscar, quien prefirió reservar su apellido, se había encargado de conseguir al servicio de rondines que renunció el sábado. Ayer durante la reunión, dio a conocer ante sus vecinos una nueva propuesta. Informó sobre un servicio de vigilancia integrado por miembros retirados de las Fuerzas Armadas. Los participantes evaluaron la propuesta y esperan que se les confirme un presupuesto por ese plan de trabajo.

El administrador del emprendimiento de seguridad prefirió no hablar públicamente, pero sí manifestó su intención de sumar hombres de la Policía a las guardias, ya que ellos estarían facultados para portar armas.

Fuente: La Gaceta

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