“Si se vuelve al aislamiento total, esto significará el cierre definitivo de no pocos negocios”, afirmó Mansilla, presidente de la UCIM.

La noticia de los dos casos de covid-19 en Monteros profundizó la preocupación de los comerciantes que vienen soportando las dificultades de una economía en picada.
El aislamiento social y otras disposiciones para prevenir el avance de la pandemia sumergieron a la actividad en una crisis sin precedentes. La flexibilización de esas medidas les había comenzado a dar un poco de alivio. Por eso les alarma la posibilidad de dar marcha atrás a la cuarentena.
“Los comercios, pese al alivio que recibimos, siguen al borde del cierre definitivo. Y consideramos que la posibilidad concreta de tener que volver a bajar las persianas, va a significar el golpe de gracia para muchos”, advirtió Aldo Mansilla, presidente de la Unión Comercial e Industrial de esa ciudad (UCIM). “Estamos muy preocupados por el impacto de un retorno a las fases anteriores y también asombrados por la negligencia en que incurrió la administración municipal. Es insólito que se haya encargado de gestionar el traslado hacia aquí de una persona que estaba en Buenos Aires, donde está uno de los focos más activos de la covid-19”, se quejó el empresario.

“Otro cuestionamiento pasa por el hecho de que se ocultó la información sobre las personas que debían aislarse en nuestra ciudad. Y se les permitió hacerlo en un domicilio en el que estuvieron otras tres personas. Además no controlaron que cumplieran con las medidas sanitarias, añadió Mansilla.
“Estamos todos esperando que los resultados de los nuevos hisopados den negativos, para beneficio de la comunidad. Pero ni así se puede eximir al municipio de la responsabilidad por lo sucedido”.
Según el titular de UCIM, es inadmisible que además de que no se controló el cumplimiento del aislamiento de la madre y su hija, el hisopado se les haya practicado 20 días después de haber ingresado a la ciudad. “Lo hicieron en un colectivo en el que se detectaron dos casos positivos cuando llegó a la provincia. De ahí que nos asombra la irresponsabilidad del municipio de no extremar el protocolo sanitario cuando ellas arribaron a Monteros”, enfatizó.
“Hay comerciantes que dispusieron no abrir sus negocios en estos días, en resguardo de su salud y de sus familias. Otros están en situación terminal y no lo pueden hacer. El comercio es el motor de la economía local y demanda mucha mano de obra. Por eso un golpe al comercio es un golpe al trabajo”, subrayó. “Si se dispone un retorno al aislamiento total se lo respetará. Pero eso va a significar el cierre definitivo de no pocos negocios”, concluyó.

Fuente: La Gaceta

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