La pequeña, de tres años, presentaba lesiones de vieja data Aprehendieron a los abuelos de la niña. Nadie respondió las denuncias que hicieron los vecinos hace una semana.

EL LUGAR. La menor, después de dejar la Sala Cuna, se instaló en un asentamiento de Catamarca al 1.200. la gaceta / Foto de José Nuno

Fue un caso que generó espanto tras espanto. Los profesionales que la revisaron se horrorizaron al ver a la pequeña de tres años llegar ayer a la mañana sin vida al hospital Avellaneda. Inmediatamente denunciaron a la Policía. El médico de la fuerza hizo un lapidario informe. Casi no tenía cabellos en su cabeza porque se los habían arrancado a la fuerza. Presentaba moretones en casi todo el cuerpo, producidos por golpes. Descubrió quemaduras en sus partes íntimas y un avanzado estado de desnutrición. Recomendó una autopsia para determinar la causa de su deceso, pero confirmó que la niña venía recibiendo malos tratos desde hace varios meses. La fiscala Adriana Giannoni ordenó la aprehensión de sus abuelos, que deberían haberla cuidado, pero también confirmó que los vecinos habían denunciado la situación hace más de una semana y que el Estado no hizo nada para protegerla.

La historia de Érica desgarra el alma. En 2018 fue internada en la Sala Cuna junto a sus dos hermanitas, una que acababa de nacer y otra que actualmente tiene cinco años. La drástica decisión la tomó el juez de Familia al confirmar que su madre tenía severos problemas de adicción y que desde entonces vivía en situación de calle. Los vecinos informaron que la podrían encontrar en algún fumadero de paco de La Costanera, pero hasta el cierre de esta edición no la habían podido encontrar para informarle sobre la trágica noticia.

A mediados del año pasado, el mismo magistrado, al enterarse que el abuelo de 43 años retiraba a la más pequeña de las hermanitas, tras haber recibido un informe técnico de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinayf), decidió otorgarle la tenencia a él.

TAREA. El equipo de la fiscalía que conduce Giannoni estuvo en el lugar.

Según confirmaron fuentes judiciales, no se tuvo en cuenta que él habría sido denunciado por violencia de género y que su nueva pareja, de 39 años, había afrontado una causa por maltrato infantil en contra de una de sus hijas. Todos estos antecedentes fueron anteriores a que se les permitiera retirar a las pequeñas.

El horror

En Catamarca al 1.200, no tan lejos de la Plaza Independencia, hay un asentamiento de casas muy humildes y de gente trabajadora. Érica llegó a una de esas viviendas. Compartía sus días con sus hermanitas y los cuatro hijos de su abuelo. Él salía muy temprano a trabajar, ella se quedaba al cuidado de los chicos.

La fiscala Giannoni, que investiga el caso, envió al lugar a un equipo integrado por el prosecretario Marcelo Salla, que dirigió un equipo de peritos, y la psicóloga Silvia Morales para que realizara una especie de informe socioambiental en el lugar. Allí el espanto volvió a decir presente.

Recogieron durísimos testimonios de los vecinos. Contaron, entre otras cosas, que presenciaron castigos físicos en contra de la pequeña y se horrorizaron al enterarse que la mujer, en una oportunidad, la golpeó con la tabla de picar de la cocina en el rostro. “Cuando se acordaba de higienizarla, lo hacía con agua fría y al aire libre”, les contó otra mujer que prefirió mantenerse en el anonimato.

Varias personas dijeron que Érica no tenía control de esfínteres y cada vez que se topaba con su abuela, se orinaba o defecaba encima. La versión fue confirmada por los peritos del Equipo Científico de Investigación Fiscal al encontrar las prendas de las pequeñas sucios.

Mientras buscaban evidencias, los vecinos les informaron a los funcionarios judiciales que el jueves 25 habían denunciado a través de la línea de WhatsApp que tiene la Dinayf para exponer casos de maltrato infantil. “Estamos al tanto del caso. Pronto iremos al lugar”, le respondieron.

“Nunca aparecieron en el lugar y ahora este angelito está muerto. No entiendo por qué la enviaron a esta casa si todos sabían lo que pasaba allí”, explicó Johana. “Esa pequeña se alimentaba sólo cuando iba al merendero de la zona”, explicó.

Defensa
El abuelo la había llevado a un curandero
El abuelo de la pequeña señaló a los médicos que la había llevado al Avellaneda porque se había desvanecido ayer a primera hora. También relató que se mostraba decaída desde hace varias jornadas y por ese motivo la había llevado a un curandero para que la curara. No se descarta que Érica haya fallecido por desnutrición. Los abuelos quedaron aprehendidos y la Policía busca a las hermanitas y a los tías de Érica, ya que estarían pidiendo limosna en la ciudad.

Fuente: La Gaceta – Autores: Santiago ReGustavo Rodríguez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *