Neurocirujano, amigo de Leopoldo Luque y fanático de Atlético: la palabra del protagonista de una noche que tuvo en vilo al fútbol argentino y mundial.

Es médico, docente adscripto a la UBA, especialista en Neurocirugía, miembro titular del Colegio Argentino de Neurocirujanos y tantos reconocimientos más que enaltecen una prodigiosa carrera. Pero a partir de este martes quedará en el recuerdo por haber sido uno de los profesionales que aportó a la estabilidad en la salud de Diego Armando Maradona: es Pablo Rubino, el neurocirujano tucumano protagonista de la tensa noche en el quirófano.

En El Deportivo 12 (LV12 Radio Independencia), fue el propio doctor Rubino el que emitió palabras por la vía de un tradicional audio de WhatsApp enviado a un pariente, con la calidez del tono familiar mezclado con el de las sensaciones de un profesional y la pasión por su fanatismo por Atlético Tucumán: «hola primo querido», comenzó Pablo dirigido hacia Julio Rubino, conductor del ciclo deportivo.

«Como médico, la pasión y responsabilidad de siempre de algo que me apasiona y amo que es la neurocirugía, y obviamente como futbolero una gran emoción, estar al frente del mejor jugador de la historia por lejos, sin dudas», sostuvo Rubino a continuación.

El médico neurocirujano contó acerca de su relación con su colega, allegado a Maradona, y cómo sigue la salud del 10: «por suerte lo operamos junto con el equipo de Leopoldo Luque, que es un amigo. Fue todo muy bien, la evolución gracias a Dios sigue siendo muy buena».

Por último, su estirpe futbolera y su orígen tucumano lo llevó a hablar de su pasión Decana: «obviamente ya estoy nervioso por Atlético Tucumán, esperando mañana poder pasar de ronda y llegar a las finales, y también soñar con ganar la Copa, quién te dice…».

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