El arquero de Atlético Tucumán manejó durante dos días el auto para llegar a Mendoza. El viernes cumplirá 42 años y espera renovar el contrato con el club.

Cristian Lucchetti, en su casa en Tucumán. FOTO LA GACETA / Diego Aráoz

Llevaba mucho tiempo sin ver a los padres, que viven en Mendoza. Era mediados de mayo y la cuarentena obligatoria mantenía aislado a todo el país. La televisión y los diarios mostraban el aumento de los contagios y las muertes en Argentina. Cristian Lucchetti, el arquero de Atlético Tucumán, necesitaba visitar a sus padres. Estaba dispuesto a viajar solo, sin la esposa y los hijos para preservarlos.

Comenzó los trámites oficiales. Obtuvo el permiso de circulación y una declaración jurada de su padre para justificar el viaje por vía terrestre. En territorio mendocino esperaban Carlos Orlando Lucchetti, de 71 años, y Elsa Rosa Parenti, de 70 años. A mediados de mayo, «Laucha» completó los trámites y tenía todo listo para salir de Tucumán por la ruta 38 hacia Mendoza. «Cuando vas pasando por la ruta, todas las ciudades parecen el apocalipsis», dice Lucchetti al recordar aquel periplo. «San Juan tiene la entrada cerrada. Entonces te llevan escoltado hasta la entrada a Mendoza. En Mendoza te llevan a la terminal, te hacen el test correspondiente, es como una travesía salir a la ruta; es una experiencia de apocalipsis», recuerda.

¿SE QUEDA? “Se queda”, respondió confiado Mario Leito cuando le preguntaron sobre la continuidad de Cristian Lucchetti. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ

En aquel viaje, «Laucha» llegó de noche al paso de frontera de la provincia de San Juan. Eran las 23, cuando presentó los papeles al control policial. El paso estaba cerrado y debía esperar a la mañana siguiente para poder ingresar. «Estuve 12 horas en ese puesto de control de San Juan, desde las 11 de la noche hasta las 11 de la mañana -relata-. No tenía señal de internet, no podía avisarle a nadie. Hacía frío en medio de la ruta, entre La Rioja y San Juan. No podía salir del auto: solo para usar un baño químico que había en ese control».

Pasó toda la noche sentado en el auto. Detrás suyo había dos camionetas que llegaron a la medianoche y un micro que iba vacío desde Tucumán a Mendoza. Visitó a sus padres durante 15 días y volvió a Tucumán el 30 de mayo, por el mismo camino y en solitario.

Sabía el horario de apertura de la frontera; entonces llegó a la mañana al control para no tener demoras en el pase de los vehículos. El mismo procedimiento: avanzaron escoltados hasta salir del territorio sanjuanino. «Te hace repensar todo», admite. «Cada uno tuvo sus vivencias, su realidad y su punto de vista, que es respetable. El aislamiento ha sido indicado, fue una decisión correcta. Lo difícil de entender o de analizar es que, en todos los ámbitos, han tenido casi 100 días para programar cómo va a ser el día después, pero nadie sabe: los negocios con las persianas bajas, eso me ha sorprendido, la cantidad de gente que está mal y no sabe cómo seguirá adelante y te hacen con el dedito ‘quedate en casa’, pero cómo va a ser el día después es la gran pregunta. Cada uno tiene su situación particular -aclara-. Puedo estar 100 días sin entrenar, hemos tenido una rebaja de sueldos, pero podemos seguir viviendo, pero mucha gente no tiene qué comer y hay que ponerse en el lugar de ellos y buscar una solución por la salud mental psicológica y el hecho de pasar hambre», resalta.

SU ÍDOLO. Gabriela Naranjo, no vidente, junto a Cristian Lucchetti. credito xxxxxxxx

Las rutinas de las familias cambiaron durante la cuarentena. El hecho de que los chicos tomaran clases vía internet obligó a los padres a hacerse cargo también de esa parte que antes estaba en manos de los docentes. En casa de la familia Lucchetti están Milagros y Sofía y tuvieron que acostumbrarse a la llamada «nueva normalidad». «Es difícil para los chicos, que a los nueve años tienen ganas de crecer jugando y que los tengas encerrados en tu casa -reconoce-. Ha sido difícil para todos, pero tuvimos que tratar de adaptarnos de la mejor manera».

El arquero «Decano» es diabético. Sabe que es una persona en riesgo, pero remarca que se siente sano y pleno. «La verdad que me siento totalmente saludable -afirma-, tomo precauciones, pero no estoy pensando todo el tiempo que no estoy exento a que me pase nada. Sí tomo dióxido de cloro por las dudas me pase -detalla-. Creo que deberíamos encontrar soluciones y no entrar en pánico. Sería bueno que tengamos una alternativa, pero todo el tiempo se van modificando las cosas, porque nadie sabe. En otros países se usan otras alternativas como el dióxido de cloro, que sirve para oxigenar la sangre. Sería bueno que lo difundan, porque es una alternativa y estaría bueno, porque tiene 100 % de efectividad, según lo que he leído de médicos de Ecuador, de México. Entonces me pregunto ¿por qué no sale a la luz si con lo que estamos haciendo no alcanza y se mueren personas?… esto es barato, pero no sale en los medios y es la parte que te hace dudar. Seguimos esperando una vacuna milagrosa que no llega nunca. No se pierde nada en averiguar. Lo tomo todos los días, porque te oxigena la sangre», insiste.

Dice que fue respetuoso y responsable de las restricciones dispuestas por la cuarentena. Casi no salió de su casa; salvo para alguna compra normal o el viaje «con autorización» que hizo a Mendoza. «Igual antes lo que hacía era ir a entrenar y ahora, al no poder entrenar afuera, no tengo excusas para salir», asegura.

SE MIRA Y… El

Con la pelota

En lo que va de la cuarentena, los capitanes de los equipos de la Superliga tuvieron reuniones de manera virtual para analizar el futuro del fútbol. Hace 10 días fue una de las últimas charlas que tuvieron entre los futbolistas de todo el país. La mayoría quiere volver a entrenar. Son conscientes de la diferencia que implica entrenar en casa, vía online, a tener que estar en un campo de juego con la pelota en los pies o en las manos, según el puesto. «Hicimos videoconferencias entre los capitanes. La mayoría estamos de acuerdo en presentar
protocolos para volver a entrenar. Queremos tener una reunión con Tapia -dice en referencia al titular de la AFA-. Nadie sabe nada. Nadie sale a decir una fecha tentativa para volver a los entrenamientos», señala.

Lucchetti considera que si se diagrama un protocolo sanitario y se cumple con responsabilidad es posible regresar a los entrenamientos en equipo. «Soy partidario que debería usarse un criterio lógico para todas las actividades -remarca-; por ejemplo aquí volvieron los entrenamientos para el rugby y para el hockey, entonces no se cuál es la diferencia con el fútbol. Entonces dudás de todo. No entiendo cuál es la diferencia entre jugar al hockey y jugar al fútbol», asegura.

También es cierto que las realidades son diferentes entre los clubes y entre las provincias. No es lo mismo lo que sucede en Buenos Aires a lo que pasa en Mendoza o en Tucumán. Los futbolistas entienden que hay escenarios diferentes para las instituciones, los jugadores, y las provincias. «Hicimos reuniones por zoom entre 40 personas. Las realidades de los clubes son muy distintas. Lo que es normal para un club en otro es diferente. No es que no nos ponemos de acuerdo, sino que son situaciones muy distintas que se viven», aclara.

Cristian Lucchetti saludó a los campeones de 1960 en la previa del encuentro del sábado. FOTO TOMADA DE TWITTER.COM/ATOFICIAL

El viernes festejará un año más de vida. «Laucha» recibirá los saludos vía Whatsapp y hablará con sus padres por teléfono. Será un festejo especial por el aislamiento. «Sí -dice en tono de broma- voy a cumplir 28 -agrega y suelta una carcajada-. No, en serio. Voy a cumplir 42. Normalmente los deseos son de salud para mi familia. Y más que deseos, son agradecimientos, porque sigo haciendo lo que me gusta, tengo a la mayoría de mi familia con salud y eso no tiene precio -remarca-. Para mi cumple es lo mismo que me pasa a fin de año», afirma.

La primera vez que vino a Tucumán fue por un solo día. Vino a jugar y regresó a Buenos Aires. Pero después surgió la propuesta de Atlético. En aquel tiempo no tenía la menor idea de que este vínculo iba a durar tantos años. Vino solo a Tucumán: su esposa Lorena, y su hija se quedaron en Buenos Aires, porque la nena estaba en edad escolar. Era complicado cambiar de colegio sin saber cuánto duraría su paso por el «Decano». Pero el tiempo pasó y llegó la renovación del contrato. La primera renovación fue por tres años. Entonces ya se instaló su familia completa en Tucumán. «Me encontré con una provincia espectacular -dice-. Me encontré con gente muy linda. Mi señora y las nenas
estamos muy felices, muy cómodos, y en lo deportivo, han sido unos años también espectaculares para el club, para los hinchas, los dirigentes y los jugadores», resalta.

Asados con amigos

El escritor Tomás Eloy Martínez solía decir que una de las principales características de los tucumanos es que son capaces de organizar un asado en cinco minutos. Cada vez que hablaba de su provincial natal en otros países, el maestro de reporteros decía que esos asados organizados «en cinco minutos» eran las mejores reuniones que podían existir entre amigos y familiares. En cambio no sucedía lo mismo si se organizaba para una fecha determinada y con demasiada antelación. «Laucha» coincide con ese concepto de los tucumanos. «Eso es verdad», afirma. «Es gente muy auténtica, muy sincera. Eso en general es una característica del tucumano: ser buena gente, en general la gente del interior es buena gente, porque se vive de otra manera. Yo también soy del interior y no vivimos acelerados, como en Buenos Aires. Se disfrutan otras cosas. No me canso de decirlo: me siento un tucumano más. Hemos encontrado gente muy buena, que nos hizo sentir como si fuésemos parte de la familia», resalta.

FOTO LA GACETA / Diego Aráoz

Esta semana debe resolverse su vínculo con el club, que preside Mario Leito. «Hasta ahora no definimos nada -responde cuando se le consulta por la renovación del contrato-. Hasta ahora, desde el 30 de junio pasaré a ser un desocupado más», advierte.

Mientras tanto, esta tarde volverá a conectarse via internet para entrenar en el turno tarde. No es lo mismo. Para un futbolista profesional no es lo mismo entrenar en casa que hacerlo en grupo en un campo de juego con la pelota. «Nos gusta jugar al fútbol. Esto es nuevo para todos. Esa es la realidad: no estamos acostumbrados a no jugar al fútbol. Nos puede gustar hacer gimnasia, pero queremos jugar. Todo esto implica una fatiga mental. Hay días en los que algunos pueden estar más desanimados que otros días. En general no me ha costado entrenar por esta vía. Las primeras conexiones fueron opcionales, porque algunos estaban en el campo con poca señal de internet. Ahora sí me viene bien y me sirve para distraerme y no estar tachando los días del calendario. Es como en las vacaciones que los primeros 15 días están bien, pero después querés retomar las actividades. Todos nacemos con ganas de hacer algo y al principio era bueno te quedas en casa, pero ya llevamos 97 días y no sabemos hasta cuando va a seguir», advierte.

Fuente: Miguel Velardez LA GACETA

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