La investigación del caso corresponde a la Unidad Fiscal de Homicidios I. La jueza de impugnación confirmó la prórroga de la prisión preventiva que vence el viernes 4 de diciembre.
Jessica Giselle Flores (38), acusada como autora del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en perjuicio de Darío Monti, continuará presa en el servicio penitenciario de Delfín Gallo mientras avanza la investigación en su contra. Este miércoles, la defensa técnica pidió la morigeración de la medida que pesa en su contra. Por su parte, el auxiliar de fiscal de la Unidad Especializada de Homicidios I, Lucas Maggio, por delegaciones del titular de la Fiscalía, Pedro Gallo, se opuso a lo requerido, en razón a los riesgos procesales que fueron contemplados en la audiencia de prórroga de la prisión preventiva que tuvo lugar el lunes 5 de octubre cuando el juez de grado dispuso la extensión de la medida más gravosa por 61 días (cuyo vencimiento operará el viernes 4 de diciembre). “Cinco testigos la individualizaron por haber efectuado los disparos”, afirmó. Luego de escuchar a las partes, la jueza de impugnación resolvió que continúe alojada en el servicio penitenciario teniendo en cuenta las características del hecho: “Los disparos fueron efectuados en la vía pública en presencia de otras personas contra una víctima desarmada en un contexto en el que resultó herida otra persona”.
El caso
El hecho ocurrió el 5 de febrero del corriente año, alrededor de las 16:00 horas, cuando Roque Carlos Leiva se encontraba sentado en el exterior de un domicilio ubicado en el barrio Fátima del Ingenio San Juan de Banda del Río Salí. En esas circunstancias arribaron al lugar Braian Márquez, su madre Jessica Giselle Flores y otras personas aún no identificadas, quienes circulaban en tres motocicletas de baja cilindrada. De acuerdo a la acusación, Márquez descendió del rodado extrajo un arma de fuego y efectuó disparos contra Leiva, impactando un proyectil en una de sus piernas, para luego agredirlo con culatazos. Ante esta situación intervino Darío Monti, quien se encontraba en el lugar con la intención de frenar la agresión. Fue entonces cuando Flores, desde otra de las motocicletas, extrajo una pistola calibre 380 y, con claras intenciones de causarle la muerte, efectuó varios disparos contra Monti, impactando uno de los proyectiles en el tórax y otro en el miembro superior izquierdo. Como consecuencia del ataque, Darío Monti falleció en el lugar producto de un shock hipovolémico por heridas de arma de fuego, mientras que Leiva fue trasladado de urgencia al Hospital Eva Perón para su atención médica. La Fiscalía sostuvo además que, tras el hecho, Flores ingresó a una vivienda cercana donde ocultó el arma utilizada, una pistola Bersa Thunder 380, debajo de un colchón, en una de las habitaciones del domicilio.